Hola ! Soy Kiersey , la escritora de esta novela , mi blog va a tratar sobre novelas pero tengo otro que es para subir fotos y noticias. Si tenéis alguna duda por favor ponédmelo por comentario y yo os responderé.

martes, 15 de mayo de 2012

Una Ducha Divertida: Capitulo 19 "FIN"

-Tú dirás… -Justin la observaba desde unos metros. _____ se sintió temblar.
Le temblaba el labio inferior y tenía cuidado de tenerlo sujeto para que él no se diese cuenta. Estaba nerviosa. Se sentía triste. No quería perderlo.
Sintió como si una música triste acompañara a sus sentimientos y quiso desahogarse llorando, tirándose en su cama, como cuando Javier la dejó. Dejar que las amargas lágrimas descendieran por sus mejillas hasta que se agotaran, hasta que el dolor desapareciese.

Pero en ese entonces se levantó, y decidió no llorar por un hombre que no la merecía. Jamás volvería a llorar por un hombre, se prometió. Pero ese “jamás” dejó de existir cuando supo que podría perder a Justin.

-¿Podemos ir a mi cuarto? –preguntó ella muy bajito.

-Preferiría que hablásemos aquí… -contestó Justin.

Vio como ella palideció ante la sequedad de sus palabras. Pero no iba a retractarse, la amaba con todo su ser, era en vano negarlo, aquella mujer había echo que se enamorase de ella, como jamás lo había echo de ninguna otra. Pero también le había dicho que no quería nada con él, y él, no era tan tonto como para quedarse solo en un cuarto pequeño donde había una cama, junto a la persona, que amaba y deseaba con todo su ser.

-Verás Justin… -las palabras fueron un suave murmullo, apagado y triste, y Justin quiso ir a abrazarla, a decirle que todo estaba bien, que serían amigos, que nada había cambiado…

…pero todo había cambiado, no eran amigos, y nada estaba bien. No podía acercarse a ella para abrazarla porque entonces tendía que besarla y hacerle el amor, ya que un simple beso no bastaría para apagar ese ardor que lo consumía.

-¿Qué pasa, _____? Podemos hablar otro día si lo prefieres, realmente tengo un poco de prisa.

-¡No! –exclamó ella- No –repitió moderando su voz- por favor, dame solo quince minutos.

-Está bien.

-Justin… -dijo su nombre en un suspiro- sé que he sido un poco… reservada.

¿Reservada? ¿Qué decirle? Había sido reservada, si, era cierto. También había mantenido sus sentimientos a raya. Y también había sido la mujer más ardiente, cariñosa y tierna que había arropado entre sus brazos. Y no entendía ese distanciamiento repentino.
-_____ –la animó a hablar, cuando vio que ella no seguía.

-Hace… uhm… -_____ tomó aire, y se dejó caer en el sofá. Lo estaba desesperando ¿Qué quería decirle? Se veía tan triste…- hace ocho años me dejaron plantada en el altar cuando iba a casarme con mi novio del instituto –soltó de pronto.

-¿Qué? –la pregunta fue instantánea.

_____ lo miró a los ojos, los de ella estaba brillantes, las lágrimas no derramadas brillaban en sus preciosos ojos.
-Será mejor que te lo cuente, todo. Más o menos es así, ¿vale? –él asintió- mis padres se divorciaron cuando yo tenía diez años. Según recuerdo, siempre se pelaban, jamás se habían dicho una palabra bonita, todo siempre fue griterío y peleas. Y mientras yo veía a mis padres, prácticamente, tirarse de los pelos, decidí que el amor era peligroso.

-Pe…

-Espera, no me interrumpas, por favor, solo quiero que me entiendas. Sé que cualquiera puede desmoronar mi historia, hay hijos de personas que ahora son personas casadas, felices, y tienen una bonita historia. Yo una vez pensé que podría tener mi historia… pero aún no llegamos a ese punto. Mi hermano, es cinco años mayor que yo. Cuando yo tenía dieciséis años, y él veintiuno, se casó. Con una chica con la que estuvo cuatro años como novios. Se les veía felices, por lo menos lo fueron como novios, pero al año de matrimonio se divorciaron…

-Uhm… -Justin hizo ese sonido analizando cada palabra que _____ decía con pena.
-El día que se separaron, mi hermano se vino a vivir de nuevo a casa, ese mismo día se emborrachó, y como mi padre trabajaba por las noches, me tocó a mi estar un poco pendiente de él… ¿sabes que me dijo mientras lo intentaba acompañar a la cama? –Justin negó con la cabeza- “Nuestra familia, _____, no está echa para ser feliz, jamás seremos felices si nos casamos, es mejor estar solos, el amor; no existe” Me pasé la noche entera llorando, yo tenía novio, y tenía sueños, pero mi hermano me los rompió con esa estúpida frase. Quizás fuera mentira eso que dijo… eso lo pensé después, cuando pude pensar. Pero ya había acabado con el chico que tenía de novio entonces.
-¿Me dejas decir algo? –pregunto él.
-No. Déjame terminar, por favor –él asintió- Justin… yo sé que puede que todo te suene a una mala excusa. A mi me lo sonó durante un tiempo. Cuando conocí a Javier, estuve ausente durante mucho tiempo. Mi madre no había sido capaz de encontrar a alguien con quien ser feliz. Mi padre tampoco. Mi hermano se volvió a casar… y se volvió a divorciar. Parecía que lo que había dicho, era real. Pero Javier me destruyó las barreras… ¿sabes? Me decía unas cosas tan bonitas que me sentía en el cielo estando con él, me tiró todos los muros. Me convenció de que me amaba, y yo me enamoré de él. Y entonces pensé “puedo ser feliz” “él me hará feliz”.
» Un día… -continuó ella- después de casi dos años de noviazgo, me preguntó si quería casarme con él. ¿Sabes? Sentí muchísimo miedo, pero; le dije que si. Lo amaba, él me amaba. Todo iba a ir bien. Pusimos una fecha, yo tenía dieciocho años, y vivía en un cuento. Solo me bastó ir a la iglesia para que ese estúpido cuento cayera roto a mis pies. Justo antes de que desfilara por el pasillo, él llamó a mi puerta, a la puerta de la sala en la que yo estaba arreglándome para él. Entró nervioso y entonces yo supe que algo iba mal… intenté mirar a otro lado diciendo que si cerraba los ojos y los volvía a abrir, tan sólo tendría que recorrer el pasillo para acabar teniendo mi final de cuento. Pero no hubo pasillo. Nada que recorrer. Porque él no quería casarse conmigo. “_____… siento mucho haberme dado cuenta tan tarde… pero, pero creo que esto es una locura… somos demasiado jóvenes” me dijo. ¿Jóvenes? Le quería preguntar por qué no pensó en eso cuando me preguntó “¿Quieres casarte conmigo”


-¿No lo hiciste? –preguntó él mirándola a los ojos.
-No –dijo ella- tan solo asentí y dejé que se fuera. ¿Para qué me iba a molestar? Ya nada me importaba. No volví a mi casa porque mi padre no me hablaba, me dijo que iba a hacer una tontería, ni siquiera vino conmigo a la iglesia, y al final, llevaba razón.
»Antes te dije que, si mi padre no había encontrado a alguien con quien ser feliz, ni mi madre, ni mi hermano, el que se ha casado cuatro veces, yo creía que tampoco podía serlo… yo pensé eso durante un tiempo. Lo descarté cuando conocía Javier, pero es que él fue el que me dio todo lo que me faltaba para creer en las palabras de mi hermano. Mi familia, no estaba destinada a ser feliz. Justin… yo no estoy destinada a ser feliz. Por eso no puedo estar contigo… eres demasiado bueno, eres simplemente demasiado para hacerte infeliz. Y conmigo solo logarás eso; ser infeliz.

-¿Pero que dices, _____? –preguntó él impactado por sus palabras.

-Solo quería contártelo todo para que supieras por qué te dije que no quería nada serio… quería que me entendieras.

-_____… te entiendo.
-Bien –dijo ella- siento si te he aburrido… pero necesitaba contártelo.
-¡No me has aburrido! –dijo él- yo te he escuchado. Y ahora quiero que me escuches tú a mi –_____ asintió- Te amo –dijo él, y a ella se le derramó una lágrima. Justin se acercó a ella y la abrazó- Te amo –repitió- Te amo, te amo, te amo.

-Justin –gimió ella echándose a llorar.

-Te amo, _____. Tu padre no habrá podido ser feliz, tu madre tampoco, ni tu hermano. Pero yo sé que tú si puedes ser feliz, porque yo te amo, y porque tu me amas, porque juntos vamos a ser felices.
-Eso no lo sabes.

-Si que lo sé. Quizás tu familia no es capaz de encontrar a alguien a quien amar y que los amen. No lo sé, tú tampoco. Y sinceramente; no me importa. Sólo me importas tú. Tú amor.

-¿Mi amor?

-Tú amor –dijo él nuevamente- ¿por qué me amas, verdad?

-Con toda mi alma –susurró ella- pero…

-No hay peros que valgan. No te voy a pedir que te cases conmigo -_____ sonrió- porque no quiero que salgas huyendo. Pero que no te lo pida ahora no quiere decir que no te lo pida algún día. Y si no quieres casarte en ese momento, seguiré esperando a que llegue el día que me quieras decir que sí.

-¿Por qué eres tan bueno? –preguntó en un susurro la castaña.

-Porque te amo.

-Y yo a ti –murmuró ella.

-Dímelo, _____.

-Te amo, Justin, te amo…
-Bien –susurró él, y la besó con cariño, atrapando los dulces labios de la joven entre los suyos, deleitándose de su sabor- ahora quiero proponerte algo…

-¿Qué? ¿No dijiste que no me ibas a pedir matrimonio?

-Por ahora… pero no es eso.

-¿Entonces?

-¿Te quieres venir a vivir conmigo? –preguntó él con el corazón en un puño- tendrías tu propio baño y no te interrumpiría.

_____ rió con lágrimas en los ojos.
-¿Y si te cansas de mi?

-Nunca.

-¿Te despertarás a mi lado?

-Como si estuviéramos casados… -_____ tembló y él la abrazó antes de besarla.

-Si, Justin… si quiero –dijo ella en un susurró junto a sus labios.

-Algún día –prometió él- haré que me digas esas mismas palabras, para poder hacerte la señora Bieber…

-Ya soy tuya –murmuró _____.

-Lo sé, pero te quiero para siempre.

-Lo soy para siempre…
?
20

El agua caía por su cuerpo recorriendo cada trozo de su piel, las manos de su novio, perseguían las gotas de agua, _____ echó la cabeza hacía atrás, cuando Justin masajeó sus senos antes de pellizcar sus pezones.
-Uhm… -murmuró él junto a su oído antes de atrapar el lóbulo de su oreja y besarlo- ¿te diste cuenta, que al final si que me invitaste a tu ducha?

Ella intentó reírse, pero fue un ronco gemido lo que escapó de sus labios.

-Te colaste en mi baño… me dijiste que tendría un baño para mi sola, pero no paro de compartirlo.

-¿Tiene usted queja, señorita?

-Ninguna –gimió _____ cuando uno de los dedos de Justin se enteró en su húmedo interior.

-Eso pensaba…

Justin sacó el dedo que tenía en el interior de _____ para acariciarla por todo su sexo, ella suspiró aferrándose a sus hombros para no caer, sobre todo cuando comenzó a acariciarle el clítoris haciendo círculos a su alrededor.

-Jus… tin –jadeó cuando él tomando su miembro comenzó a presionarlo contra su entrada- haz… hazme el amor –rogó ella.
-Uhm… -¿Cómo podía ser tan malditamente endiablado?

-¡Hazme el amor! –exigió ella.

-Uhm… -repitió él.

_____ tomó el miembro de Justin, rodeándolo con su mano, para dirigirlo a su entrada. Pegada a la pared como estaba, subió una pierna para rodearle a Justin un poco la cintura, no pudo subir la otra porque él no se dignaba a ayudar por muy excitado que estuviera. Tomando el control, hizo que él entrara en ella unos cortos centímetros. Ambos gimieron, y ella balanceó sus caderas, para que él se deslizara totalmente en su interior.

Pero no lo consiguió. Justin salió, y puso a _____ de cara a la pared. Su gran mano, caliente se posó en el muslo de ella, muy cerca de su sexo pero sin llegar a tocarlo, con la otra mano comenzó a acariciarle los senos.
-¿Es que no me vas a responder nunca? –preguntó.

-¿A qué? –consiguió responder ella, con poca lucidez.

-Llevas mi anillo puesto –contestó él.

Aquel anillo se lo había entregado cuando su segundo aniversario había llegado, dos años juntos, sin matrimonio, sin ningún papel que confirmaran que era el uno del otro. Se lo había dado con todo el corazón, y con el mismo corazón en la mano le había dicho al ver sus ojos bien abiertos.

-No quiero una respuesta, no quiero nada. Solo que lo guardes, y cuando estés preparada, póntelo y sabré que quieres casarte conmigo.

_____ lo había guardado; tres semanas. Ahora lo tenía puesto en el dedo. Lo amaba, él la amaba. Siempre estarían juntos.

-Creo que es bastante obvia la respuesta –contestó ella disfrutando de las rítmicas caricias de él.

La mano de Justin acarició su espalda hasta llegar a su trasero el cual acarició antes de separarle las piernas, acarició la entrada de su vagina, húmeda, cálida, preparada para él.

-Pensaba que me ibas a hacer esperar más –dijo él colocándose en su entrada.

-Quiero estar contigo Justin… siempre.

-¿Siempre? –preguntó él con una enorme sonrisa.

-¡SIEMPRE! –gritó ella cuando él la embistió.





Justin rió roncamente, mientras se deslizaba dentro y fuera en su húmedo interior, notando como ella temblaba y sus paredes lo arropaban, abrazándolo con fuerza.
Posó la mano en el vientre de _____ mientras entraba y salía de ella, le acarició toda la piel de su vientre descendiendo hasta llegar a su sexo, el cual acarició levemente antes de alcanzar su botón sensible, el que ansiaba sus caricias, con un lento y rítmico ritmo, comenzó a tocarla lentamente, mientras le hacía el amor. Ella se movía contra él.
Y a las puertas del orgasmo, comenzó a balancear las caderas con fuerza, el agua recorría sus espaldas, pero el calor era intenso.

-¿Me amas? –preguntó él.

-¿Tú que crees? –preguntó ella a su vez, jadeante.

-Quiero oírtelo, cariño, quiero oírtelo decir.

-¡Te amo! –gritó ella.

-¿Y quieres casarte conmigo? –gimió él.

-Llevo tu precioso anillo… -respondió ella.

-¿Quieres casarte conmigo? –volvió a preguntar él. Y _____ gritó cuando él la embistió con fuerza, sus paredes palpitantes se contrajeron con fuerza, los primeros espasmos del orgasmo sacudieron su cuerpo, y él solo tuvo que empujar una vez más, para que ella alcanzara el clímax. Justin la siguió sin poderlo evitar.

Sudorosos, agotados y satisfechos, se dejaron caer hasta quedar sentados bajo el agua.
El único sonido era el del agua caer, y el de sus respiraciones agitadas. Al cabo de unos minutos, ella se sentó sobre él.
-Si, si quiero –dijo ella.

Él le sonrió.

-¿Sabes que te amo? –preguntó.

-Como yo a ti…

-Uhm… -_____ se rió.
-Te amo –dijo él- y te dije que algún día me dirías que si.

_____ se rió y lo besó dulcemente, mientras lo abrazaba. Había dicho que si, y estaba segura, de que

ahora, si tendía su felices para siempre.















FIN

lunes, 7 de mayo de 2012

Una Ducha Divertida: Capitulo 18


El vestido no era extravagante, pero a ella le encantaba, después de mirarse por enésima vez al espejo, respiró profundamente, y se aferró al ramo de novia, se dirigió a la puerta, sólo tenía que esperar a que tocaran, para ir por ese pasillo.
Se sentía la princesa de un cuento. La protagonista feliz. 
Se sentía… 
Alguien tocó la puerta, y ella supo que era el momento de salir a recorrer ese enorme pasillo. No había mucha gente, tan solo algunos amigos, nadie más. No necesitaban a nadie más, su padre se había negado a asistir a aquella tontería. Decía que era muy joven para cometer semejante estupidez. 


Pero a ella no le parecía estúpido, se iba a casar con el hombre que amaba, y tener dieciocho años no era un impedimento. 


Cuando se disponía a salir de aquel cuarto, para encontrarse con su futuro marido, la puerta se abrió antes de que ella saliera. Javier entró en la sala, y la miró a los ojos fijamente.

_____ se asustó.

-Javier –dijo- ¿Qué haces aquí? Deberías estar esperándome en el altar –bromeó. 


-Uhmm… _____, tenemos que hablar. 


El corazón se le paralizó, el dolor volvió a inundarle el pecho, le costaba respirar. _____ abrió los ojos de pronto y se sentó en la cama, su cuerpo estaba bañado en sudor y se sentía triste y ansiosa. 


¿Dónde estaba el aire? Quería respirar con normalidad. Al cabo de unos segundos se relajó. Javier no era nadie, ya no le importaba en absoluto aquel hombre. Era bien cierto que había sufrido. 


Aquel dolor insoportable le había apretado el corazón años atrás, y le había echo imposible confiar en los hombre… bueno, había sido imposible hasta que había llegado él. 


Justin. 


Los ojos se le humedecieron y quiso llorar. Odiaba a Caitlin. La odiaba por recordarle y hacerla reconocer que se había enamorado de Justin. 


Ella no podía enamorarse. Él se cansaría de ella, como habían echo todos. Nadie la querría nunca. 


Respiró hondo.

-Lo vas a perder, _____ –la voz de Caitlin resonaba en su mente.

-¿Y? –preguntó intentando parecer indiferente.

-¡¿Y?! –rugió su bella amiga de ojos azules- ¡vamos a ver, _____! ¿eres tonta o te lo haces?

-Gracias –contestó _____ irónicamente.

-¡De nada! –gruñó Caitlin enfadada- Mira _____… sé que en el pasado te dañaron, sé que te rompieron el corazón, pero ¡por dios! Una desilusión la tiene cualquiera… ¡yo también fui desilusionada! Como la gran mayoría de las mujeres. 


-Ya…

-¡Si, ya! No razonas, no piensas. ¿Por qué no dejas de ser egoísta y piensas en los demás?

La cara de la castaña palideció. ¿Egoísta? ¿Ella egoísta? ¿Qué tenía de malo querer proteger su corazón?

-Caitlin… no soy ego…

-¡Si! ¡Lo eres! Tu corazón destrozado. Tú corazón herido. Tú, tú, tú. ¿Y mi hermano? ¿Y su amor? ¿Lo vas a tirar por un estúpido temor? De verdad, me creía que eras más valiente que eso… pero me confundí contigo. Y aunque te sigo queriendo porque eres mi amiga, también Justin es mi hermano… y sin pensar en él, tú, me has desilusionado… creía que luchabas por lo que querías.

-¡Miierda Caitlin! –gritó _____ con lágrimas en los ojos- ¿Por qué ******* no me entiendes? ¿Por qué? –gimió cayendo en la cama.

-Te entiendo _____… -dijo su amiga- pero eso no explica lo que haces.

-No quiero sufrir…

-El que no arriesga no gana –recitó su amiga. 


-Quizás no quiero ganar…

-Eres tú la que se va a quedar sin él, recuérdalo. 


-Déjame Caitlin –gimoteó. 


-Me voy, _____ ...porque no tengo más que decirte. Pero te informo de que mi hermano se va en un rato, lo entretendré un poco más, pero no mucho. Acuérdate.

?_____ jadeó con el corazón acelerado. Quizás Caitlin tenía razón. No, quizás no; la tenía. Ella era una egoísta. Sólo pensaba en si misma. ¿Tenía eso algo de malo? Quizás…

No, quizás no. Si, tenía mucho de malo. 


Se había pasado tiempo, quizás demasiado, intentando huir de las emociones. Siempre había aparentado ser una persona divertida, simpática. En realidad lo era, pero… todo había salido más a la luz cuando él había aparecido.

Despertando todo tipo de sentimientos, aquellos que nunca más había querido experimentar. Aquel, que era fuerte y potente.

El amor. 


Un amor intenso que en ese momento le inflaba el pecho. La hacía respirar agitadamente, y la hacía sentirse ansiosa. 


Justin la había enamorado. Ella estaba enamorada de él. Y él de ella… 


¡Tenía que hacer algo! ¡Ya! No podía dejar que se fuese. Quizás lo había perdido, pero al menos… al menos le debía una buena explicación de por qué se había comportado como lo había echo.

Era lo menos, que él se merecía.

-Ya me voy, Caitlin. 


-Pero Justin –se quejó la rubia.

-Me tomé el café, después me he bebido el otro que me has servido. He probado las galletas que has preparado, y también las magdalenas que trajiste, si no fuera porque sé que soy humano, pensaría que me intentas engordar para venderme. 


Caitlin rió, y Justin sonrió con tristeza.

-No intento engordarte, solo que… me da pena que te vayas.

-Caitlin… estoy a veinte minutos en coche.   


-Muy lejos –dijo la rubia- antes sólo tenia que asomarme a la habitación de _____. 


Justin dio un respingo. _____… por dios, le dolía oír su nombre. No sabía que había echo esa mujer, que le había echo, que se había enamorado de ella hasta las trancas… 


-Uhm… -el ruido que hizo él fue lo único que se oyó, Caitlin sabía que había metido un poco la pata. Pero confiaba en que su amiga solucionase lo que había estropeado, por el bien de los tres- ahora si quieres algo, me llamas. 


-No es igual… -se volvió a quejar.

-Por favor Caitlin, no lo haga más difícil, ¿vale? 


Su hermana suspiró. Y él se dejó vencer un poco más.

-Como quieras… 


-Me voy ya –repitió.

-Uhm… está bien…

Justin abrazó a su hermana, y sintió como ella se le pegaba a él, mientras abrazaba a la rubia que le frotaba la espalda dándole ánimos, pensó en la castaña que no estaba allí presente, quizás debería de ir a despedirse de ella. 


Podrían ser amigos.

Una mueca se dibujó en su boca. ¿Amigos?

Una puerta se abrió, y apareció _____ con la respiración agitada.

-¡Menos mal! –dijeron las dos chicas a la vez, y se miraron, luego las dos miraron a Justin.

-Bueno… eh… será mejor que os dejo solos –dijo Caitlin. 


-¿Podemos hablar? –preguntó la castaña cuando su amiga se fue.

-¿De? –sin poderlo evitar, él saltó a la defensiva, ella sonrió tristemente. 


-Creo que te debo una explicación. 


jueves, 3 de mayo de 2012

Una Ducha Divertida: Capitulo 17


_____ inspiró, y después suspiró, un suspiro tan depresivo que quiso llorar porque sentía pena por si misma. 


Su mente invocaba la imagen de Justin solo en su habitación, mientras ella se marchaba de ella, se había ido de la habitación, y de su casa, había estado en la playa, y después al regresar a su casa de nuevo, se había encerrado en su habitación. Se sentía mal.


Si, mal. Y no encontraba ningún motivo para sonreír. 


Se sentía como una tonta, sabía que el único que le sacaría una sonrisa, sería Justin, pero no acudiría a él. Ella había sido la que había puesto un punto y final a lo que tenían y así se iba a quedar, era mejor. 


Era lo mejor. 


Aún recordaba el intenso dolor que consumía el pecho cuando el amor se rompía, aún podía recordar lo amarga que eran las lágrimas de un desamor. Lo doloroso que era todo. Y no quería revivirlo de nuevo. 


No quería, y no se iba a permitir sufrir de nuevo. 


Llamaron a la puerta y ella ignoró los suaves toques. Pero, al parecer su bella amiga rubia, no había captado el mensaje, porque abrió la puerta, y entró en la habitación.


-Creo que me voy a ir un par de semanas de aquí –comentó _____.


-¿Qué? –la sorpresa de Caitlin la hizo sonreír tristemente.


-Es lo mejor.


-Vale, bien. Ahora cuéntame que narices ha pasado entre Justin y tú. Porque por la cara que tenéis ambos, no diría que os vayáis juntos de vacaciones. 


-¿Justin se va? –preguntó con sorpresa _____.


Silencio.


-Uhm… me parece que no lo sabías –susurró su amiga con un poco de culpa, miró a _____ a los ojos, que al parecer brillaban húmedos- ¿Qué pasó, _____?


-Nada Caitlin –contestó la castaña recomponiendo su compostura- simplemente; todo tiene un final.


Los bellos ojos azules, se clavaron en los suyos, y _____ sintió un pinchazo en su corazón, a pesar de que no eran del mismo color, los dos hermanos miraban de igual forma; penetrante, intensamente. Justin la hacía temblar.


Y su amiga la hacía sentirse más vulnerable de lo normal.


-_____…


-No Caitlin… ni lo intentes, sé que es tu hermano y lo quieres, pero…


-Tú también lo quieres –determinó su amiga.


-¿Y? –preguntó sin negar nada.


-Lo estás dejando ir –se quejó Caitlin, y ella miró hacía la puerta. _____ recordó los intensos ojos de Justin en varios estados; los recordó risueños, fogosos, nublados por el deseo, y los recordó vacíos e interrogantes, como estaban cuando ella lo había dejado solo, dándole esa frase de despedida- _____, tú lo amas. Y se va a ir sin ti.


_____ se removió en su cama y enterró la cabeza en la almohada.


-Es lo mejor –dijo.


-No lo es; el también te ama –se quejó de nuevo la rubia.


-Lo sé –susurró _____.


-¿Perdona? ¿Lo sabes y lo dejas irse? ¡_____! Dios mío, eres una maldita cabezota, sabes bien que mi hermano jamás se ha detenido por una mujer, él iba ante todo, por una vez, se ha parado ante ti. Dios, si casi parecíais un matrimonio, y tú… tú lo dejas irse.


Dos lágrimas cayeron por las mejillas de _____ y enseguida las secó.


-Mira, Caitlin… sé que no me entiendes, ¿vale? Sé que es un hombre magnifico, pero, ¿no comprendes que se va a acabar cansando de mi? ¿Qué no estoy echa para algo duradero? Prefiero que se quede así, a que acabemos odiándon…


-¡*******, _____! –la interrumpió su amiga- ¡El no es Javier! 


_____ sintió que el color se le iba de la cara, se sintió desfallecer y un frío intenso recorrerle el cuerpo, miró a su amiga a los ojos, que mostraban algo de culpa, pero orgullo al mismo tiempo. 


El corazón se le heló y la cabeza le zumbó… 


-Sé que no es Javier –dijo secamente. 


-¡Pues parece que no lo entiendes, _____! Porque un hombre, que era un estúpido te dejara no significa que todos lo vayan a hacer. Hay gente que vale la pena, como mi hermano, que no lo digo porque sea de mi sangre. Pero sé que es leal, y cuando quiere algo lo cuida hasta con su vida, y sé que a ti te quiere.


-Caitlin, mi familia es un fracaso –se quejó la castaña.


-Tu familia, _____, no tú. Tú lo has dicho; tu familia. 


-Si, mi familia, mi sangre, todos sin excepción; mi padre, mi madre, mi hermano, y yo no voy a ser menos.


-Tú padre y tu madre nunca se han amado, según me has contado. Y tú hermano no es que sea… el mejor de los hombres. 


-Vale, ya. Eso son excusas.


-No… excusas son lo que tu pones –le espetó la rubia- primero pones a tu familia, después a Javier.


-¿Te parece poco que para una vez que me enamoré, mi novio me dejó en el altar? –gimoteó la castaña.





Una Ducha Divertida: Capitulo 16


_____ tiró sus bolsas sobre el sofá que había a un lado de su cama, y después se tiró en dicha cama, suspiró e inconscientemente se puso a pensar en aquel hombre que como había dicho Caitlin… casi qué convivía con ella. No, casi no; convivía con ella.


El tiempo había pasado rápido, quizás demasiado, dos meses que había pasado volando, dos meses que habían vivido el uno con el otro. 


Dormían, comían, todo juntos. Si estaban separados era, porque tanto él como ella trabajaban, Justin que supuestamente, se iba a quedar hasta que encontrase un nuevo piso para vivir él solo, se había mudado prácticamente, a su casa. 


Y ella, para su contradicción se sentía cómoda. Se sentía bien con él. Cómoda. Feliz. 


Feliz como no se había sentido con ningún hombre en mucho tiempo; y eso la atemorizaba. 


No quería acabar como su padre, casándose para divorciarse, o acabar pegándose voces con su marido. Ni como su hermano, que se había casado varias veces, y cada matrimonio era más corto. Ella sabia que el matrimonio y la pareja no era para si misma. Lo sabía demasiado bien, estaba en sus genes.


Y le daba temor acabar así, a pesar de que sabía que su futuro sería el que ella escribiese. 


La puerta se abrió y dio paso a un Justin encantadoramente sonriente.


-Hola, cariño –dijo, y se acercó a ella para darle un beso en los labios. 


-Hola -contestó ella secamente mientras miraba al techo. 


Justin la miró confundido ¿que le pasaba ahora? ¿por qué estaba así? Comenzó a quitarse la chaqueta despacio, mientras observaba a la que era su... ¿compañera de cama? Bueno, lo que fuera, aunque ella no les tenía descripción, él la consideraba mucho más que eso, pero en ese momento no importaba, lo único que importaba era ella, que miraba al techo mientras se acariciaba el estómago cuidadosamente. 


Una vez estuvo medio desnudo se tiró a su lado en la cama, y posó su mano sobre la de ella en su vientre, para detener las rítmicas caricias. 


-¿Estás bien? -le preguntó cuidadosamente, no quería estropear nada, no quería decir nada importuno.


_____ soltó un suspiro bastante sonoro, y lo miró a él. Sus ojos marrones la miraban con curiosidad y preocupación y una parte de ella se enterneció. Dios mío, no podía enamorarse de él... no podía. 


-Dímelo tú -contestó ella- ¿hay algo malo?


-No que yo sepa -dijo él rápidamente, aunque después se quedó pensativo. 


_____ rodó sobre la cama y se puso boca abajo, Justin giró también y se puso del mismo modo, para poder analizar su precioso perfil. 


-Vale, _____; suéltalo. 


-¿El qué?


-Si algo he aprendido en este tiempo que llevamos... no juntos -dijo ironizando las últimas dos palabras para ella- es que cuando quieres decir algo, que te cuesta, das vueltas, y rodeos, así que; suéltalo. 


-¿Que te hace pensar que quiero decir algo?


-_____...


-Vale Justin, si hay algo.


-Bien. Dilo.


-Justin -comenzó, y se puso de pie, dejándolo solo en la cama. Enseguida él se sentó, para por lo menos aparentar un poco de dignidad, porque tenía la sensación de que aquello, lo que se decía muy bien no iba a sonar- Creo que debemos dejar de acostarnos


A Justin se le antojaba gritar. Gritarle a _____. Su boca tenía una mueca de confusión, sus ojos estaban perdidos en la mujer que lo miraba medio suplicante desde una altura superior, la mujer que le acaba de decir, que su no relación, porque no eran una relación estable, si no que solamente era sexo, se había acabado. El sexo había llegado a su fin. 


El glorioso sexo se había terminado...


Justin la miró a los ojos, y vio que ella esperaba una respuesta, pero resultaba que él no tenia ganas de hablar, ni ganas de decirle nada. No quería. 


Se levantó con cuidado, lentamente agarrándose al borde de la cama, aquella que habían compartido una y otra vez. Se puso en pie, y giró sobre sus talones, y sin más dándole la espalda, sin decir una mísera palabra, Justin comenzó a caminar hacía la puerta.


-¿No vas a decir nada? -la voz de _____ lo paralizó. 


-¿Que quieres que diga, _____?


-No lo sé.


-Bien; no lo sé. 


Continuó andando, hacía esa puerta que le parecía tan lejos y tan cerca a la vez. La abrió y salió, después cerró. 


_____ suspiró, confundida y decepcionada, Justin se había ido sin más, sin siquiera decir nada. Se tiró sobre la cama y se tapó la cara con la almohada. Escuchó la puerta abrirse, y la voz tan conocida, saludarla.


-Hola, cariño. 


Justin estaba en la puerta, mirándola y sonriéndole con una sonrisa devastadora, ella se sintió extraña, confundida, y no pudo evitar ese vuelco que le dio el estómago. Más, no lo comprendía. 


-¿Que haces aquí? 


-Llegué de trabajar, y vine a verte. 


-Justin...


-¡Vale! -dijo él, borrando de su cara su preciosa sonrisa- ya veo que no vas a cambiar de opinión, al parecer no puedo transformar el momento.


-¿Qué? -preguntó ella torciendo la boca, y él deseó besársela. 


-Pensé que quizás si entraba de nuevo, me recibirías de una mejor forma, y este episodio tan trágico que acaba de ocurrir en el que me has dicho unas palabras que no consigo analizar correctamente, hubiese quedado borrado, pero al parecer; no tengo suerte. Tú no olvidas, y yo, hago el ridículo.


_____ comenzó a reírse, ¿que más hacer? 


-Eres todo un payaso. 


Él no se rió, no le veía la gracia, ella acababa de... ¿cortar? ¿romper? ¡lo que fuese! con él, y ahora, se reía. ¡Bien, bravo! ¿y ahora, donde estaba el chiste?


-Yo no le veo la gracia, _____ –dijo él serio, aún tenia que comprenderla a ella, cosa que no conseguía- lo que dijiste antes…


-Iba enserio –contestó ella, a pesar de que él no había terminado de hacerle la pregunta. 


-¡No te comprendo! 


-Justin…


-No, _____ no. Explícamelo, porque de verdad quiero entenderlo, ¿vale? Creo que merezco saber por qué… porque termina esto, que, “no” tenemos. 


-¿Qué más da? 


-¡Claro que me da! –sin darle tiempo a reaccionar, él se acercó a ella y la tomó de los brazos, la alzó de la cama y pegó sus cuerpos, apoyó su frente en la de _____, y unió su boca a la de ella, besándola con fuerza, succionando sus labios- me da, y mucho –dijo.


-Yo…


-Sólo dame una explicación –pidió lamiéndole un labio- dime por qué. 


-Nosotros no…


-No, _____ –la interrumpió él, besándola nuevamente- no me digas que no nos compenetramos, porque es lo que mejor hacemos, no me digas que no nos llevamos bien, porque nos llevamos perfectamente. No me digas tonterías, quiero la verdad. 


-Simplemente… -susurró ella- se terminó. Yo lo quiero así –murmuró muy débilmente.


-¿Por qué? –preguntó él- ¿Por qué? –volvió a preguntar, antes de besarla y tumbarla en la cama para colocarse sobre ella- no lo entiendo –dijo entre beso y beso, antes de besarla con fuerza.


Aquel beso que había comenzado fiero, fue volviéndose suave y dulce, y ella tuvo ganas de llorar, Justin reclamaba su boca incansablemente, y la besaba con insistencia, pidiendo y dando. Su lengua se abrió paso entre sus dulces labios, y aferrado a su cuerpo la besó sin descanso. 
________ soltó el aire, cuando él dejó su boca, para besarle la mejilla y los ojos, y luego lamerle los labios con ternura.








-Justin… esto no…


-¿No está bien, _____? –ella negó con la cabeza, y él la besó de nuevo- ¿no?


-No… -susurró ella.


-Eso no es lo que dice tu cuerpo –murmuró él, besándola de nuevo- me deseas, como yo te deseo a ti… y no lo puedes negar.


-Pero no quiero desearte –susurró ella. 


Él la besó de nuevo, con fuerza, reclamando su boca nuevamente, con ansia y desesperación, quería sentirla, porque no la comprendía, no entendía nada de lo que pasaba por la cabeza de esa mujer.


El día anterior estaban bien, habían hecho el amor, habían dormido juntos, se habían abrazado hasta que se habían tenido que despertar, y después de desayunar, se habían ido a trabajar.


Y ahora, ahora simplemente le decía que todo se acababa y él no podía permitir eso, no podía permitirlo, porque la necesitaba. 


La necesitaba. 


La realidad lo golpeó de tal manera que dejó de besarla. Jadeante miró los ojos bañados de lágrimas de _____, y sintió un nudo poderoso en el estómago, un nudo de miedo, de remordimiento. Un nudo que se le estaba formando nuevamente en el corazón. 


Sintiéndose mal se levantó y la dejó en la cama, se giró y respiró hondo antes de mirarla. 


_____ temblaba y se limpiaba las gotas saladas que caían de sus mejillas con rapidez, ni siquiera entendía porque lloraba. Ni siquiera sé porque lloro se reclamó a si misma. Ver a Justin ahí de pie, sin mirarla, sin prestarle atención… le dolía. Como le dolía que la hubiera besado porque eso simplemente le recordaba que no quería dejarlo, no quería que la dejara.


Lo quería con ella, y no podía ser. 


Porque su vida estaba destinada al fracaso. Y por eso ella simplemente vivía el momento, sin futuros planeados.


-Justin –dijo. 


-_____… simplemente dime por qué. 


-Yo… yo te dije que esto era sexo, nada más.


-Y por eso no sé que es lo que hice mal –replicó él- solo hemos tenido eso, y no he hecho nada malo, que yo sepa.


-No lo has hecho. Justin, me estás haciendo sentir como la mala de un cuento. 


-Quizás es que seas la mala de un cuento, _____, la mala de nuestro cuento. Porque sinceramente no te entiendo.


-No hay nada que entender –dijo ella encogiéndose de hombros- no me gustan las formalidades.


Justin se rió sin humor. 


-Vaya una excusa, _____. De verdad vaya excusa –le replicó- hasta yo la daría mejor. 


-Estás siendo injusto –se quejó. 


-Yo creo que no. 


-Justin… los dos sabíamos que esto se iría a acabar. 


-¡No! –la contradijo- tú dijiste que era sólo sexo, _____. Yo no he dicho nada de eso. Para mí eres más que una simple persona con la que pasar el rato, con la que echar un polvo, contigo he convivido, me río y comento las cosas, pero para ti eso no sirve.


-¿Y que quieres? –se quejó ella. 


-Que seas sincera. 


-¿Sincera? ¿Para qué? Si al final vas a acabar cansándote de mí, y tarde o temprano se terminará esto.


-¿Eso crees? –preguntó él sombrío.


-Eso creo –dijo ella, y fue entonces quien se acercó a la puerta para irse- y será mejor que se termine ahora, antes de que me acabe enamorando de ti. 


Justin tiró con furia la camisa sobre la cama, después, quitó el resto de la ropa del armario, y la echó sobre la maleta, tenía prisa por irse, quería irse de allí. Estaba indignado, enfadado y se sentía decepcionado. 


Pero ¿Qué había esperado? Ella le había dejado las cosas muy, muy, pero que muy claras, ellos no eran nada, simplemente tenían sexo. Apasionado, salvaje, sudoroso, ardiente, fogoso, a veces lento, otras rápido y brusco, con prisas y con calma, pero al fin y al cabo; sexo. 


Sin embargo, él no lo sentía así. Para él, no había sido tan solo un cuerpo con el que sudar y sentir placer, ella había sido más que eso, y por eso mismo se sentía tan decepcionado y con tantas ganas de irse de allí. 


¿Cómo narices se suponía que iba a verla por las mañanas cuando acababa de echarlo de su vida? No quería ver lo hermosa que estaba por la mañana, ni su dulce sonrisa. No quería oírla hablar con sueño ni verla desperezarse, y para ello, solo había una solución; marcharse de allí. 


Ya había aplazado demasiado el momento. Le había dicho a su hermana que tan solo iba a estar allí un tiempo; el suficiente como para encontrar un departamento e irse a vivir allí. 


Había encontrado el departamento, pero no se había mudado. Claro estaba que algo lo retenía en aquella casa; _____. Pero ahora… ahora, no había nada que lo hiciera dormir en aquella casa por las noches. 


Aplastó la ropa, y cerró la maleta con furia.


Maldita fuese esa incomprensible castaña. No la entendía, y las palabras que le había dicho antes de desaparecer por la puerta le quemaban el alma. Sobre todo las últimas.


…y será mejor que se termine ahora, antes de que me acabe enamorando de ti.


¿Y por qué narices no podía enamorarse de él?


¿Tan malo era? ¿Tan imposible de amar? Vale, nunca había sido un hombre que se dejara atrapar por una relación sería, le gustaba el cachondeo, las mujeres y el sexo. La fiesta. Pero es que resultaba ser, que, en el último tiempo, justo desde que había conocido a _____; deseaba una relación seria; con ella. Le gustaba el cachondeo, reírse y pasarlo bien; con ella. Las mujeres… o no señor, solo había una; ella. Y el sexo… glorioso sexo, pero tan solo; con ella. Fiestas… ¿Qué era eso? No recordaba haber ido a ninguna… no desde que estaba; con ella. 


Pero ella lo había mandado al infierno. Si, eso había echo, porque lo había echado de su lado, y él se sentía arder de furia y enfado. 


Se había propuesto romper sus muros y conquistarla… ¿para qué? Simple; para nada. 


Pero ya se había acabado, si ella no lo quería junto a si misma, él no tenía porque estar. Fácil.


Ahora tenía un apartamento nuevo, tenía un trabajo, y por lo demás; seguiría con su vida. 


Se sentó sobre la cama y hundió la cabeza entre sus manos, seguiría con su vida… sin ella. 


Que alguien lo salvase, porque se sentía perdido.




Una Ducha Divertida: Capitulo 15


_____ tiró sus bolsas sobre el sofá que había a un lado de su cama, y después se tiró en dicha cama, suspiró e inconscientemente se puso a pensar en aquel hombre que como había dicho Caitlin… casi qué convivía con ella. No, casi no; convivía con ella.


El tiempo había pasado rápido, quizás demasiado, dos meses que había pasado volando, dos meses que habían vivido el uno con el otro. 


Dormían, comían, todo juntos. Si estaban separados era, porque tanto él como ella trabajaban, Justin que supuestamente, se iba a quedar hasta que encontrase un nuevo piso para vivir él solo, se había mudado prácticamente, a su casa. 


Y ella, para su contradicción se sentía cómoda. Se sentía bien con él. Cómoda. Feliz. 


Feliz como no se había sentido con ningún hombre en mucho tiempo; y eso la atemorizaba. 


No quería acabar como su padre, casándose para divorciarse, o acabar pegándose voces con su marido. Ni como su hermano, que se había casado varias veces, y cada matrimonio era más corto. Ella sabia que el matrimonio y la pareja no era para si misma. Lo sabía demasiado bien, estaba en sus genes.


Y le daba temor acabar así, a pesar de que sabía que su futuro sería el que ella escribiese. 


La puerta se abrió y dio paso a un Justin encantadoramente sonriente.


-Hola, cariño –dijo, y se acercó a ella para darle un beso en los labios. 


-Hola -contestó ella secamente mientras miraba al techo. 


Justin la miró confundido ¿que le pasaba ahora? ¿por qué estaba así? Comenzó a quitarse la chaqueta despacio, mientras observaba a la que era su... ¿compañera de cama? Bueno, lo que fuera, aunque ella no les tenía descripción, él la consideraba mucho más que eso, pero en ese momento no importaba, lo único que importaba era ella, que miraba al techo mientras se acariciaba el estómago cuidadosamente. 


Una vez estuvo medio desnudo se tiró a su lado en la cama, y posó su mano sobre la de ella en su vientre, para detener las rítmicas caricias. 


-¿Estás bien? -le preguntó cuidadosamente, no quería estropear nada, no quería decir nada importuno.


_____ soltó un suspiro bastante sonoro, y lo miró a él. Sus ojos marrones la miraban con curiosidad y preocupación y una parte de ella se enterneció. Dios mío, no podía enamorarse de él... no podía. 


-Dímelo tú -contestó ella- ¿hay algo malo?


-No que yo sepa -dijo él rápidamente, aunque después se quedó pensativo. 


_____ rodó sobre la cama y se puso boca abajo, Justin giró también y se puso del mismo modo, para poder analizar su precioso perfil. 


-Vale, _____; suéltalo. 


-¿El qué?


-Si algo he aprendido en este tiempo que llevamos... no juntos -dijo ironizando las últimas dos palabras para ella- es que cuando quieres decir algo, que te cuesta, das vueltas, y rodeos, así que; suéltalo. 


-¿Que te hace pensar que quiero decir algo?


-_____...


-Vale Justin, si hay algo.


-Bien. Dilo.


-Justin -comenzó, y se puso de pie, dejándolo solo en la cama. Enseguida él se sentó, para por lo menos aparentar un poco de dignidad, porque tenía la sensación de que aquello, lo que se decía muy bien no iba a sonar- Creo que debemos dejar de acostarnos


A Justin se le antojaba gritar. Gritarle a _____. Su boca tenía una mueca de confusión, sus ojos estaban perdidos en la mujer que lo miraba medio suplicante desde una altura superior, la mujer que le acaba de decir, que su no relación, porque no eran una relación estable, si no que solamente era sexo, se había acabado. El sexo había llegado a su fin. 


El glorioso sexo se había terminado...


Justin la miró a los ojos, y vio que ella esperaba una respuesta, pero resultaba que él no tenia ganas de hablar, ni ganas de decirle nada. No quería. 


Se levantó con cuidado, lentamente agarrándose al borde de la cama, aquella que habían compartido una y otra vez. Se puso en pie, y giró sobre sus talones, y sin más dándole la espalda, sin decir una mísera palabra, Justin comenzó a caminar hacía la puerta.


-¿No vas a decir nada? -la voz de _____ lo paralizó. 


-¿Que quieres que diga, _____?


-No lo sé.


-Bien; no lo sé. 


Continuó andando, hacía esa puerta que le parecía tan lejos y tan cerca a la vez. La abrió y salió, después cerró. 


_____ suspiró, confundida y decepcionada, Justin se había ido sin más, sin siquiera decir nada. Se tiró sobre la cama y se tapó la cara con la almohada. Escuchó la puerta abrirse, y la voz tan conocida, saludarla.


-Hola, cariño. 


Justin estaba en la puerta, mirándola y sonriéndole con una sonrisa devastadora, ella se sintió extraña, confundida, y no pudo evitar ese vuelco que le dio el estómago. Más, no lo comprendía. 


-¿Que haces aquí? 


-Llegué de trabajar, y vine a verte. 


-Justin...


-¡Vale! -dijo él, borrando de su cara su preciosa sonrisa- ya veo que no vas a cambiar de opinión, al parecer no puedo transformar el momento.


-¿Qué? -preguntó ella torciendo la boca, y él deseó besársela. 


-Pensé que quizás si entraba de nuevo, me recibirías de una mejor forma, y este episodio tan trágico que acaba de ocurrir en el que me has dicho unas palabras que no consigo analizar correctamente, hubiese quedado borrado, pero al parecer; no tengo suerte. Tú no olvidas, y yo, hago el ridículo.


_____ comenzó a reírse, ¿que más hacer? 


-Eres todo un payaso. 


Él no se rió, no le veía la gracia, ella acababa de... ¿cortar? ¿romper? ¡lo que fuese! con él, y ahora, se reía. ¡Bien, bravo! ¿y ahora, donde estaba el chiste?


-Yo no le veo la gracia, _____ –dijo él serio, aún tenia que comprenderla a ella, cosa que no conseguía- lo que dijiste antes…


-Iba enserio –contestó ella, a pesar de que él no había terminado de hacerle la pregunta. 


-¡No te comprendo! 


-Justin…


-No, _____ no. Explícamelo, porque de verdad quiero entenderlo, ¿vale? Creo que merezco saber por qué… porque termina esto, que, “no” tenemos. 


-¿Qué más da? 


-¡Claro que me da! –sin darle tiempo a reaccionar, él se acercó a ella y la tomó de los brazos, la alzó de la cama y pegó sus cuerpos, apoyó su frente en la de _____, y unió su boca a la de ella, besándola con fuerza, succionando sus labios- me da, y mucho –dijo.


-Yo…


-Sólo dame una explicación –pidió lamiéndole un labio- dime por qué. 


-Nosotros no…


-No, _____ –la interrumpió él, besándola nuevamente- no me digas que no nos compenetramos, porque es lo que mejor hacemos, no me digas que no nos llevamos bien, porque nos llevamos perfectamente. No me digas tonterías, quiero la verdad. 


-Simplemente… -susurró ella- se terminó. Yo lo quiero así –murmuró muy débilmente.


-¿Por qué? –preguntó él- ¿Por qué? –volvió a preguntar, antes de besarla y tumbarla en la cama para colocarse sobre ella- no lo entiendo –dijo entre beso y beso, antes de besarla con fuerza.


Aquel beso que había comenzado fiero, fue volviéndose suave y dulce, y ella tuvo ganas de llorar, Justin reclamaba su boca incansablemente, y la besaba con insistencia, pidiendo y dando. Su lengua se abrió paso entre sus dulces labios, y aferrado a su cuerpo la besó sin descanso. 
________ soltó el aire, cuando él dejó su boca, para besarle la mejilla y los ojos, y luego lamerle los labios con ternura.


YES, I'm Directioner....

Una Ducha Divertida: Capitulo 14


-¡Oh, mira esos zapatos! –exclamó pegando la nariz al escaparate. Caitlin la siguió, haciendo exactamente lo mismo que ella.


-¡Son preciosos! ¡Me los compraré para cuando mi hermano y tú os caséis! El otro día vi un vestido que le vienen…


_____ quien seguía con la nariz pegada al escaparate, consiguió analizar las palabras de su amiga. 


-¿Qué has dicho? –preguntó.


-Que el otro día vi un vestido… ¡era monísimo, _____! Ya verás cuando me lo compre –exclamó su amiga, emocionada- era así como…


-Para el carro, rubia. No me refiero a eso, eso lo oí. Me refiero a lo otro…


-¿Qué otro? –preguntó su amiga, mirándose las uñas, para así poder esquivar su mirada.


-Lo de la boda, Caitlin, no te me hagas la tonta, ¿vale? Las dos sabemos que no se te ha olvidado ni media palabra de lo que has dicho.


-¡Vale, si, lo dije! 


-Pues explícame por que lo dijiste –le pidió su amiga- no sé a que viene semejante comentario.


-¡Oh, _____! No te enfades, ¿vale? Quizás me he adelantado un poco a los hechos, pero es cuestión de tiempo que tu y mi hermano…


-¡No! –gritó _____, y la gente la miró. Se controló para no gritar de nuevo- no, no y no. –repitió comenzando a andar.


-¿Pero donde vas? ¡No me he comprado los zapatos! –se quejó la rubia, alcanzándola. 


-Eres el colmo, Caitlin –explotó la castaña. 


-No lo soy, ¿vale? –contestó su amiga caminando a su lado- solo lo dije para darle un poco de humor a la situación, un humor que por lo visto, tú no tienes.


_____ la miró fusilándola con la mirada, ¡claro que no tenía humor! Ella había echo un comentario demasiado absurdo, ¡por dios, era su amiga, no debería de decir semejantes idioteces! Debería de apoyarla.


-¿Y qué si no estoy de humor? –preguntó casi echando humo.


-¡Mira castaña, a gruñir a otra parte! Yo no tengo ganas de aguantar tus tonterías ¿vale? Sabes que soy tu amiga, y que te adoro, pero, sinceramente, no me da la gana que pagues conmigo tus mosqueos. 


-¿Ya has terminado el discurso? –preguntó _____, mirándose los pies. Caitlin refunfuñó.


-¡No! No he terminado. Mira, _____, no pretendía enfadarte ¿vale? Sólo di mi opinión, o más bien, hice un comentario de algo que quería que se cumpliese, porque a pesar de que tú no quieras querer a mi hermano, él es un buen hombre, ¡fíjate si lo es, que es capaz de soportarte! Con tus continuos cambios de humor, por dios ¡ni que estuvieses embarazada! –exclamó- te pones insufrible, y no lo entiendo, y sinceramente, no tengo ganas de aguantar nada de eso. Te ofendí, lo siento… Pero reconoce, que te estás pasando. 


Caitlin alzó la vista hacía _____, a la que no había mirado por su enorme discurso, el que había echado, mirando de un lado hacía otro, paseando brevemente alrededor de su amiga, la que estaba ahora mismo pálida, blanca como la pared.


-_____ ¿estás bien? –preguntó acercándose a ella, para agarrarla un poco. Parecía que se fuese a desplomar- oye _____, contéstame ¿vale? 


-Vale… -la voz débil de su amiga la tranquilizó un poco- te contesto. 


Se sentía terriblemente mal, de pronto se había mareado y los pies no le habían respondido, ni los pies, ni la voz, ni ninguna extremidad del cuerpo. Sentía como si hubiese estado flotando, pero poco a poco había bajado. Y todo por las palabras de su amiga, que la habían golpeado con fuerza. 


La verdad siempre duele…


-_____, me estás asustando, ¿seguro que estás bien?


-Que si… cada vez mejor…


Ambas llegaron a una especie de escalón y se sentaron, después de estar un rato sentadas, y casi en silencio por algunas preguntas tontas, _____ se encontró mucho mejor, había recuperado el color de la cara, y ya sonreía.


-Nos podemos ir cuando quieras –dijo la castaña.


-¿De verdad estas bien? 


-Que si… -ambas se pusieron en pie- Caitlin… 


-¿Si?


-Perdóname… 


-¿Qué? No, perdóname tú a mi… no debería de haberte lanzado semejante discurso.


-Me lo merecía. –contestó ella. 


-Bueno un poco si –concedió su amiga, encogiéndose de hombros y sonriendo- si lo dije, es porque me parece que hacéis buena pareja…


-No empieces, por favor…


-Pero ¿Por qué? –se disgustó Caitlin- de verdad no lo entiendo. Lleváis más de dos meses durmiendo en la misma cama… bueno, quien dice durmiendo lo dice por decir, porque vaya tela…


-¡Caitlin!


-Es la verdad, y no es todo. Lleváis dos meses durmiendo juntos, viviendo juntos, es como si fuerais una pareja que convive.


-Pero no lo somos –dijo con sencillez _____- y tú lo sabes –añadió.


-Y también sé que si no lo sois, no es porque él no quiera serlo. Te juro _____, que todo los años que llevo siendo hermana de Justin jamás lo había visto tan entregado… no sé, como decírtelo. Está, como enamorado de ti… ¡está enamorado de ti! –exclamó.


-¡No digas tonterías! –se quejó su amiga.


-Y tú estás enamorada de él… -añadió Caitlin.


-¡No digas tonterías! –repitió _____.


-No lo son –contestó con sencillez Caitlin- es la verdad, y quizás cuando te des cuenta, sea demasiado tarde…