_______ suspiró, mientras se llevaba a la boca el vaso de coca-cola, con la mirada fija en la televisión. Buscó a ciegas el cuenco de palomitas, y cogió unas cuantas con una mano, y con la otra, comenzó a coger una a una para ir comiéndoselas.
-¿Es interesante?
Dio un respingo, mientras miraba a Justin, que por lo visto estaba sentado a su lado.
-¿Cuándo has llegado?
-Hace cinco minutos.
-Mentira –dijo ella- no te he oído.
-Lo sé –rió él- ¿interesante la peli, no?
-Uhm… ¿Qué quieres, Justin?
-¡Oh, nada!, es que he pensado, que como ahora somos amigos, pues podemos ver la peli juntos.
-Pensaste mal, adiós –masculló, comiendo más palomitas.
Comenzaba a odiarlo… la irritaba, sobre todo porque cada vez que lo miraba, sólo conseguía dibujar en su mente, el beso que le había dado en la playa.
Recordaba el sabor de sus labios juntos a los suyos, su lengua abriéndose paso entre sus dientes, y como había jugado con la suya. Sus manos acariciando su espalda, y su cuello, haciendo que la piel se le erizara y deseara más que un simple beso.
Por eso había tenido que romperlo. Si no… solo dios sabría que habría acabado pasando allí.
-¡No seas así! –se quejó él- déjame verla.
-Está bien, está bien –pero cállate.
-Ok…
-¡SHH!
La película había acabado siento un auténtico muermo, una comedia romántica, en la que increíblemente, _______ había acabado medio saltando cuando los protagonistas habían acabado juntos.
Lo único bueno en toda la película había sido, cuando los protagonistas habían echo el amor… momento en el que Dulce se había dedicado a mirarlo de reojo, medio ruborizada, y otra cosa buena, era haberla visto con ella, quien sin casi darse cuenta, había acabado apoyándose contra él.
-Se acabó –dijo ella, bostezando.
-¿Tienes sueño? –preguntó él, acariciándole el pelo.
-Un poco –contestó cogiendo un puñado de palomitas.
-Uhm… ¿Están buenas?
-Ahá… -contestó ella, comiendo.
-¿Me das? –preguntó él.
-Sírvete –dijo ella, cogiendo otro puñado, que iba a ir a su boca.
Justin le cogió la mano sujetándola por la muñeca.
-Me serviré –dijo. Y se inclinó sobre ella, para coger unas pocas palomitas de su mano.
El cuerpo de _______ se estremeció, y sintió como su cuerpo reaccionaba ante aquel simple gesto. Los ojos hipnotizadores de Justin la miraban, mientras le abría los dedos, e iba comiéndose las palomitas de su mano.
-Eres un fresco –dijo ella en un murmullo.
Él la ignoró y continuó comiendo, lento y sensualmente, una a una saboreándolas, sin soltarle la mano, para que no la retirase.
-Si que están buenas –comentó él, una vez, no quedó ninguna.
Malditas palomitas…. Jamás las vería con buenos ojos.
-¿Quieres? –preguntó él.
-Si… -voz tenue, hipnotizada.
Justin cogió una simple palomita, y se la colocó entre sus labios, después se acercó a _______ y como pudo, dijo;
-Toma…
Fue un murmullo que ella bien había entendido, con los ojos como platos, miró a Justin, quien era capaz de hacerla perder la cabeza. Lo odiaba. ¿De verdad?, se preguntó a si misma.
Pero no respondió nadie. Solo podía mirar aquella palomita, que estaba rogando ser comida por ella, y por él… porque sería una palomita con suerte, una palomita compartida.
_________ se inclinó un poco, y cogió la palomita con los dientes, arrebatándosela a Justin, sonrió dichosa y se fue a retirar, cuando sintió la mano de Justin en la nuca.
-¿Quieres otra? –su aliento cálido le acarició la cara.
Y una palomita nueva se posó en los labios de él. Esa vez, _______ retiró la palomita con la lengua, con la que lamió los labios de Justin.
Respiró pesado, y miró a los ojos de ella.
-¿Otra? –preguntó.
-Uhm…
¿Él quería provocarla? Bien, jugarían los dos. _______ asintió, y Justin colocó otra palomita, _______ la cogió uniendo sus labios a los de Justin, masticándola sin separar los labios, una vez se la tragó, sacó la lengua, y se lamió los labios, gesto en el que incluyó los labios de Chris.
Él suspiró, y miró los ojos de ella. Sonreían.
-¿Quieres tú palomitas, Justin? –preguntó ella con voz seductora.
-Sólo si tú me das…
-¿Qué te parece… comer de mi?
Él se quedó en silencio, ¿iba enserio, o le estaba tirando un farol? Se sentía perdido con _______, tenía algo que lo atraía, y se quedó callado cuando ella, se estiró en el sofá, se levantó la camiseta sin descubrir sus pechos, solo dejando el vientre al aire, y cogiendo un puñado de aquellas chuches blancas, las colocó sobre su vientre, esparciéndolas después.
Él tragó saliva, y la miró.
-Oh –dijo _______ haciendo un pucherito- No me digas que ya no quieres –musitó sentándose, y haciendo que todas las palomitas cayesen en el sofá.
-Túmbate –susurró él. Y ella lo hizo.
Justin cogió unas cuantas palomitas, y las colocó nuevamente sobre su vientre, esparcidas por cada trozo de piel.
Dulce pensó, que ella misma se había metido en aquello, ¿estaría borracha?
No… no lo estaba. Era borrachera, pero de pasión.
Justin se arrodilló delante del sofá, e inclinó la cabeza, para ir cogiendo cada palomita en un beso.
_______ sintió como se le tensaba el vientre, como la piel le cosquilleaba, y se obligó a permanecer en la misma posición.
Justin se comió todas las que había, y alzó la cabeza para mirarlo, después ________ lo vio agacharse de nuevo, y tragó saliva, al ver, que la boca de Justin se acercaba muy peligrosamente, a la cinturilla de su pantalón.
-Se enganchó cuando te levantaste.
Se desplazó un poco más hacía abajo, y enterró la cabeza entre sus piernas levemente separadas, _______ sintió un calor fuerte alojarse entre sus piernas.
-No deberías de haberte levantado, ahora hay palomitas en todos lados… -se quejó juguetonamente Justin.
Ella suspiró, cuando él volvió a inclinarse, los pantalones cortos, no podían cubrir sus piernas, y por lo tanto, no podía evitar sentir el pelo de Justin acariciando su piel, sus labios chocando con sus piernas, al coger las palomitas, su respiración cálida la acariciaba, cuando su nariz chocaba contra ella.
-Puedes parar –dijo ella.
-Pero tengo hambre… -se quejó él.
-Justin –murmuró.
-Shh… -siseó él, y se volvió a inclinar.
La mataría si seguía así.
-Jus…
-No pienso levantarme, hasta que no me haya comido todo lo que hay en tu cuerpo –dijo, echando un puñado más de palomitas sobre ella.
Hola ! Soy Kiersey , la escritora de esta novela , mi blog va a tratar sobre novelas pero tengo otro que es para subir fotos y noticias. Si tenéis alguna duda por favor ponédmelo por comentario y yo os responderé.
miércoles, 7 de marzo de 2012
viernes, 2 de marzo de 2012
Una ducha divertida: Capitulo 5
_____ cogió el tenedor, y pinchó un trozo de lechuga, antes de pinchar uno de carne parallevárselo a la boca con cuidado. Miraba a Justin comer de reojo. Debía de confesar que no lo estaba pasando del todo mal. Habían dado un paseo en coche, y Justin la había llevado a un lugar bonito, un lugar en el que podían observar la playa mientras comía, y eso le gustaba.
Habían visto el sol ocultarse juntos, y eso era algo que provocaba un extraño sentimiento en la Morena.
-¿Qué quieres hacer después de comer? –Justin interrumpió el silencio, y miró a ______, mientras bebía agua.
-¿Nos vamos a casa?
-Si es temprano…
-¿Y?
-Por favor, ______. Vale, sé que no me he comportado como el mejor de los caballeros, pero es que nuestro encuentro no ha sido normal…
-Aja… -tenía que ignorar el nudo que crecía en su estómago.
-Caitlin se va a llevar algunos días fueras…
-Si…
-…y nosotros debemos de convivir bajo el mismo techo. –Ella guardó silencio.
-Lo sé. ¿A dónde quieres llegar? –preguntó con curiosidad.
-Pues… que podríamos hacer una especie de tregua.
-¿Una tregua?
-Aja… podemos comenzar por llevarnos bien, y dejar de actuar… seamos normales.
-Yo no he estado actuando –se defendió ella.
-Pero si has estado a la defensiva.
-Normal… debo tener cuidado con los tipos como tú…
-¿Con los tipos como yo? –preguntó él divertido- creo que es la segunda vez que me dices eso.
-Puede ser…
-No me has contestado.
-Tú me entiendes…
-¿De verdad? Las mujeres sois complicadas, y creo que tú más.
-Puedo decir lo mismo de los hombres.
Justin rió, y ella no pudo evitar reír con él, ¿Qué más hacer? En el fondo le caía bien… y pensaba que era un buen tipo… pero muy en el fondo… Vale, ¿a quien pretendía engañar? Porque a si misma no lo conseguía; le caía bien. Le resultaba divertido, aunque a veces la irritase con aquellos comentarios, o colándose en su cuarto de baño y arrebatándole la toalla para manosearla con ternura, y precipitación.
Vale, no le caía tan bien.
Lo miró a los ojos, y sintió un nudo abrasador en su garganta, que bajó a su estómago, y comenzó a comenzarse en un calor líquido entre sus piernas. Las cuales juntó, para intentar impedirlo. En vano.
-¿Qué decías? –preguntó ella.
-La tregua… ¿la aceptas?
-¿Dejarás de decir cosas de mi, y de colarte en mi cuarto de baño?
-Lo intentaré.
-Bien… al final del día te contestaré.
Él sonrió negando con la cabeza. Era como una niña caprichosa… que le fascinaba. Con aquel rostro angelical, y aquel pelo negro , negro como el onix. que quería sentir con ella, La pasión, para apagar el deseo de su cuerpo.
-A la playa –dijo _______.
-¿Qué?
-Después de comer, a la playa.
La arena entre los dedos de los pies, era una sensación, que le gustaba, enterrar los pies en la arena se estaba volviendo, fría a causa de la noche.
-¿Te gusta la playa, eh?
-Mucho –contestó _______, con una sonrisa de oreja a oreja- gracias por traerme aquí.
-Un placer, poder haber echo algo bien, al final.
Dulce rió.
-Hombre… no todo ha sido malo…
-¿No?
-No… habría estado mejor si no te hubieses colado en mi baño… y si te hubieras ahorrado esos comentarios.
-Eran verdad.
-¿El qué?
-Tienes un culo bonito… muy bonito.
-Justin… -su tono era de advertencia.
-Y un cuerpo precioso… -susurró él.
Ella aceleró el paso, como se parase… sólo Dios sabía que pasaría si ella se quedara quieta, podría ser que se lanzase a sus brazos, o bien que lo abofeteara, aunque estaba más segura de la primera opción.
-¡_______!
Ella bajó el paso, y él tomándola de la muñeca la hizo girarse.
-Jus…tin…
-No te ofendas… sólo te dije la verdad…
-Quizás… quizás… quizás no quería oírla.
-¿Tartamudeas?
-Por tu culpa…
Él sonrió, como no hacerlo, hundió la mano en el espeso cabello de ella, tan suave y sedoso como una caricia, enredando los dedos entre sus rizos, se llevó uno a la nariz para olerlo.
-Yo tengo otro problema contigo… -murmuró él.
-¿Sí, cual? –preguntó ______, tragando saliva.
-Me vuelves loco…
-Como tú a mi –replicó ella.
-¿Te vuelvo loca?
-Aja…
-Habrá que buscar una solución, ¿no crees?
-La tregua…
-Es una opción, ¿eso significa que la aceptas?
¿Por qué le costaba tanto respirar? ¿Y por qué le daba la impresión de tenerlo cada vez más y más cerca? Podía sentir su pecho contra el suyo, sus piernas fuertes, pegadas a las suyas. Su respiración en la cara, su mano en la espalda, la caricia en su cuello de aquellos dedos fuertes, junto a su pelo.
-Por el bien de los dos… -aceptó ella- Ningún comentario más, ni intromisión en el baño.
-A menos que tú me permitas el paso…
-Justin…
-______… ahora debemos hacer algo con mi locura…
-Ya hicimos… la tre… tregua.
-Mi locura es otra, cariño… me vuelves loco, pero de deseo.
-Just…
martes, 28 de febrero de 2012
Una ducha divertida: Capitulo 4
______ se miró al espejo, le dolía el cuerpo… no podía decir que ese hombre estuviera gordo, de hecho era demasiado sexy y musculoso… pero pesaba más que ella, y había caído sobre su cuerpo de una forma brutal, casi creía haber oído como crujían sus huesos.
Vale, tal vez exageraba, pero era seguro que le iba a salir un cardenal enorme, y de un color horriblemente feo.
Se echó crema por el cuerpo desnudo, con cuidado en los lugares donde más le dolía, tenía los dedos arrugados a causa del larguísimo baño que se había dado, y se sentía tan relajada que volvía a tener sueño.
Encendió la radio, y escuchó la música mientras se embadurnaba.
De pronto, la puerta se abrió, haciendo un estruendo brutal.
-¡Mierda! –gritó ella, buscando la toalla para taparse.
-¿Es que estas sorda o qué? –preguntó él, bruscamente, él que acaba de entrar en su cuarto de baño rompiendo la puerta. Ella se irritó.
-Yo no estoy sorda, pero tú parece que seas imbécil –gritó ______, cubriéndose con la toalla.
-¡Creía que te habías ahogado o algo! ¡Llevas más de dos horas metida aquí, y cuando llamo a la puerta no me contestas!
_______ se sonrojó, estaba tan concentrada que no había oído la puerta. Mentira, la primera vez si… pero lo había ignorado.
-No te oí.
-Totalmente sorda.
-Idiota.
-Gracias. ¿Por qué no te vistes?
-Cuando te vayas.
De pronto, la boca de Justin dibujó una sensual sonrisa, eliminando aquella línea recta que antes había de preocupación.
-¿Es necesario que me vaya? ¿No me dejas quedarme a mirar? –preguntó con picardía, mirándola de arriba abajo, aquella toalla pequeña no la cubría entera, ni siquiera le tapaba mucho.
-No… a menos que quieras ver, como me has dejado el cuerpo con ese salto.
Él palideció, y ella quiso reírse por lo bajo pero no pudo. Mala broma. Se acercó a ella con prisa, y le retiró la toalla, dejándola completamente desnuda ante sus ojos. La examinó de arriba abajo, acariciándole la piel del vientre, la hizo girarse, le examinó la espalda y las piernas, todo.
Y ella estaba demasiado sorprendida para reaccionar.
-No tienes nada –dijo él tirando la toalla a un lado, y de pronto, se dio cuenta de lo que tenía delante.
-Si-si-si me hubieras dado unos segundo más, te lo habría aclarado. Era… una mala broma –continuó ella, sintiéndose desnuda, y vulnerable, y con razón.
Justin carraspeó. El calor golpeó su cuerpo, ¡por dios santo! La había desnudado, la había toqueteado, y no había sentido nada por culpa del susto, pero ahora… ahora comenzaba costarle hasta pensar, con los dientes apretados intentaba contener el impulso de su cuerpo, que se levantaba para ella.
-Yo… yo… ¿me pasas la toalla? –pidió ella.
-¿Y si no quiero? –preguntó él cogiéndola de donde la había tirado.
Demasiado orgullosa, _____ cogió su bote de crema y salió del cuarto de baño. Maldito fuera, se pensaba mudar, y a un lugar donde hubiera dos cuartos de baño, nada de uno. Nunca más. Haría obras.
-¿Dónde vas? –preguntó él, aturdido y divertido.
-¿Qué te parece? –preguntó acercándose a su habitación.
-¿Me dejas solo?
-¡Oh, no lo dudes!
-Me encanta tu culo –gritó él- es precioso.
-¡Vete a la miierda, Justin Bieber!
-¡Sólo si te vienes conmigo!
PLAF… ______ cerró la puerta de su cuarto, a modo de respuesta, y él sonrió. Se quedó inmóvil mirando la puerta, aquella que quería que se abriera, para poderla ver, una vez más. Dios… no le hacía falta, podía ver todo aquel glorioso cuerpo desnudo con tan solo cerrar los ojos.
No le hubiera importado ir a la miierda, como ella había dicho, si hubieran ido juntos… negando con la cabeza, y una sonrisa en los labios, se quitó la camiseta, y la echó a un lado, bien, no le hubiera importado irse con ella, pero ahora a donde necesitaba ir, era a darse una ducha, bien fría.
______ gimió contra el cojín de su habitación. Dios, cuanto lo odiaba. Sus mejillas aún estaban rojas por la vergüenza. Siendo sincera consigo misma, le gustaba su cuerpo… lo bastante como para enseñarlo.
¡Pero eran dos cosas muy distintas, enseñarlo, a que la dejaran sin nada! Como lo había echo aquella bestia.
Podía sentir su mirada pegada atrás, mientras recorría el pasillo, y para su vergüenza, había sentido un inmenso calor en sus partes más íntimas.
¡Maldito fuera! La dejaba sin nada, y encima la excitaba…
Quizás debiera de mandarlo a un hotel…
No, sabía perfectamente que no podía hacer eso, aquella casa era tan suya como de Caitlin, y no podía echar a su hermano.
La puerta sonó. ______ se negó a contestar, pues sabía quien era.
Toc, toc…
-¡Vete!
-_____… -la voz de Justin la perseguía.
-¡Que te vayas!
-Voy a entrar, sólo espero que aún no te hayas vestido… -su voz era tan sensual y provocativa… aunque también llevaba una pizca de diversión.
-No tendrás suerte.
La puerta se abrió, y él entró riendo. Se apoyó en el marco de la puerta, y miró hacía la cama, donde estaba ella tumbada boca abajo, agarrando con fuerza un bonito cojín color rojo.
-No, no que no la tengo, podrías haberme esperado desnuda…
-Ja. Ja. Ja. Que risa.
-No veo que te rías –le contestó con burla.
-¿Qué quieres? –preguntó ella con sequedad.
-¿Te apetece que vayamos a cenar?
-No –estaba preparado para la respuesta, aunque no pensaba dejar la cosa ahí.
-_______…
-No.
-¿Siempre eres tan dura, y cabezota? –se comenzaba a divertir demasiado con tanta negativa.
-No.
-¿Sabes alguna otra palabra? –preguntó, a ver que decía.
-No -la risa comenzaba a acumularse en su garganta, se veía ridícula.
-Pareces una cría…
-No.
De pronto ella estalló en carcajadas. Si, vale, parecía una cría… pero ¿y qué? Le divertía aquello… le recordaba a cuando su hermano entraba en su habitación para decirle algo, y ella empezaba con un No, tras otro… hasta que ambos reían a carcajada limpia por la estupidez…
-¿De que te ríes?
-¿Quieres que vayamos a cenar?
-Eso te pregunté –su sonrisa se amplió dejando ver la hilera perfecta de dientes blancos. Que guapo era cuando sonreía…
-Cuando arregles la puerta del baño, como llegue caitlin y vea el destrozo… -le dijo, apartando la mirada de su boca.
-¿Si la arreglo aceptas?
-Eso te dije… -contestó, con alguna esperanza.
-Pues vístete, hace más de diez minutos que guardé las herramientas. Te espero abajo en veinte minutos, ¿vale?
Y la puerta se cerró.
jueves, 23 de febrero de 2012
Una Ducha Divertida: Capitulo 3
El agua caía por su cuerpo, caliente, vaporosa, los ojos le pesaban, y el agua hacía que le picasen, pero no importaba, nada importaba, solo la relajación que sentía al sentir el agua recorrer cada trozo de piel.
Se enjabonó despacio, sintiendo sus propias caricias en la piel, y deseando que no fueran sus manos la que la acariciaran. El calor aumentaba, y su respiración iba a prisa, el agua golpeando el suelo de la bañera era lo que más sonaba.
Los cristales estaban empañados, como todo el ambiente, que era borroso. Una puerta sonó, abrirse… la puerta del baño se abrió, y ante ella apareció, él. Justin.
Con una simple toalla rodeando su cintura.
-Justin–gimió ella- ¿Qué haces aquí?
-Te necesito… -susurró él.
-Pero Caitlin… nos va a ver.
-No… no te preocupes, se ha ido.
-Oh…
-¿Me haces un hueco en la bañera, cariño?
Sin pudor alguno, ______ sonrió, y dejó que él se introdujese en la bañera, junto a ella, después de quitarse la toalla. Las manos suaves y duras de él, la cogieron de la cintura, su miembro estaba erecto, y él caliente. Un cuerpo adherido al otro, pegados, una boca buscó a la otra, se besaron, devorándose.
______ gimió, él gruñó. Sentía su erección contra su vientre, sus manos acariciándola, tocándola.
Volvió a gemir.
-Justin… por favor –pidió, acariciando su miembro, duro, caliente, grande.
-Voy, voy _______…
-Por favor –rogó ella, mientras, él se colocaba en su entrada.
-¡______! ¡_____!, ¡______!, ¡______!, coño despierta!
______ despertó.
Envuelta en sudor, acalorada, agobiada, y excitada. Miró a su amiga, que la miraba extrañada.
-¿Qué pasa? –preguntó mirando el reloj; las ocho de la mañana.
-¿Estás bien? –preguntó a ______.
-No –contestó secamente.
-Debes tener fiebre, estás muy roja, y hacías ruidos raros…
-Dioos… -gimió ella escondiendo la cabeza en la almohada. Esperaba al menos, no haber echo… mucho de esos ruidos.
-Oh… -dijo Caitlin comprendiendo- ¿Con quien? –preguntó curiosa.
-¡Que te importa!
-Uhii… por favor, si lo sé, te dejo correrte antes de despertarte.
-Mala broma… bueno, ¿Qué pasa?
-Me voy.
-Bien.
-Tres días.
-¿¡Que!? ¿Estás de coña, no?
-No… tengo un compromiso…
-Ya, me imagino de que tipo…
-¡Oye, bonita, que no siempre…! Bueno da igual, es trabajo… la empresa me manda, si no, no me iba…
-Ok… ¿ya, puedo seguir durmiendo?
-Si… sólo era para avisarte, y decirte que le eches un vistazo a mi hermano, ya sabes, por si necesita algo, o lo que sea…
-Caitlin…
-Adiós, cariño.
-Adiós…
-¡Cuídamelo!
-Que se cuide sólo –farfulló, enterrando la cabeza en la almohada.
¡Maldita fuese Caitlin, y todo su trabajo! Se iría también ella de viaje… pero después de dormir un rato más. Le pesaba la cabeza, tenía la boca pastosa, pero sobre todo, tenia muchas ganas de dormir, y… continuar con aquel maldito sueño.
Justin cogió la bolsa de chucherías, antes de adueñarse del mando de la tele y tirarse en el sofá. Se aburría.
Se aburría enormemente.
Y en vez de salir, como hubiera echo en cualquiera otra ocasión, se había quedado en casa… viendo la tele, y todo por culpa de una morena, que a pesar de ser las cuatro de la tarde, continuaba durmiendo.
Por un momento, llegó a pensar que se había quedado en coma, o algo así.
Hasta que al sacudirla un poco para ver si estaba bien, viva… le había soltado un guantazo, estando dormida.
Aún le picaba.
Encendió la tele, y la apagó, al terminar de pasar por todos los canales… bueno, sería mejor poner un buen dvd… con mucha pereza, se levantó, y se metió en el despacho de Catlin y de ______, donde su hermana le había dicho que había puesto todos los dvd’s…
-Como estamos haciendo cambios, los hemos puesto aquí… -le había explicado.
Y por culpa de esos cambios, él tenía que andar más de 100 metros… cuando no le apetecía para nada.
-Arrastró los pies, hasta que alcanzó el sofá, y se tiró de espaldas, ¡por dios, cuanto le pesaba la cabeza! ¡Y que sueño tenía!
Cuanto más duermes… más quieres dormir.
Joder, un poco más y necesitaba la vida completa para levantarse.
Maldito vino, pensó, maldiciendo a Justin, con el que, por cierto, no había vuelto a soñar, ningún sueño comparable, y de echo, no sabía siquiera, si había soñado, todo era un puñado de cosas confusas y pesadas. Nada claro, solo, la escena de la ducha.
Y una ducha, necesitaba ella darse, a ver si con eso, despejaba su mente, y aprovechaba lo que le quedaba de día.
Pero no, aún no… por ahora, le apetecía continuar en el sofá. Cerró los ojos, y suspiró en el silencio de la habitación.
Por dios, que de películas… pero al menos había dos o tres interesantes… que no iban de amoríos, y lloriqueos, podía decirse, que respecto a gusto, las dos tenían los mismos para las películas…
Justin caminó, hasta estar a pocos metros del sofá, y por un impulso, agarrándose al respaldo, se tiró sobre él.
-Aaaaaay, miierda –gruñó sobre lo que había caído.
Tan aprisa como pudo, Justin se retiró.
-¡_____ , ¿estás bien?! Joder, ¿Qué coño hacías en el sofá?
-¿Qué te parece que hacía, Justin ? ¿bailar? –preguntó con tanta ironía como pudo, aunque más bien, parecía un lloriqueo, y es que las lágrimas se le habían saltado.
-¿Estás bien?
Ella se intentó mover… no pudo.
-Si…
-¡Por favor! –exclamó indignado- podría haberte roto algo, ¡no puedes estar a oscuras en un sofá!.
Ella lo miró indignada.
-No es propio, que la gente se tire por encima del sofá…
Él se sonrojó.
-Se supone que dormías… en la cama.
-Ya ves que no… la próxima vez…
-¡Deja de discutir, y dime si estás bien!
Ella se intentó poner de pie, el dolor se había casi ido, él la ayudó.
-Una ducha me vendrá genial… -susurró comenzando a caminar.
-¿Te gusta picarme, eh?
Ella lo ignoró, y cambió hacía el baño.
-¡Dame una voz, si necesitas una mano!
-O las dos…
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